En las provincias, en el monte y el estero, en los suburbios de las ciudades argentinas se consume el pobrerío. Niños pobres, viejos pobres, mujeres y hombres y trabajadores pobres.
Para todos tiene María Mombrú una pequeña historia. Los mira de cerca, los acompaña, les ofrece su aliento para seguir soportando, no juzga sus claudicaciones.

























